The Allure of Nezahualcoyotl. Pre-Hispanic History, Religion, and Nahua Poetics, Jongsoo Lee
En México, la efigie verbal de Nezahualcóyotl la esculpió José Luis Martínez en su bio-introducción basada en cronistas como Pomar y Alva Ixtlilxóchitl. Por supuesto, el Nezahualcóyotl que comúnmente apreciamos en México también ha sido manufacturado por León Portilla, en seguimiento de la visión que Ángel María Garibay forjó de la poesía nahua, imagen entrañable, cristiana y nacionalista. Todos estos eruditos son apreciables. Pero la validez del sujeto que construyeron es cuestionable. Su Nezahualcóyotl es mestizo.
Descolonizar a Nezahualcóyotl todavía no ha concluido.
The Allure of Nezahualcoyotl. Pre-Hispanic History, Religion, and Nahua Poetics (The University of New Mexico Press, 2009), de Jongsoo Lee, altera el retrato que se posee sobre el “rey-poeta”.
Algunos de los capítulos del libro de Lee ya habían aparecido en journals. Sus tesis ya las conocíamos quienes asediamos a Nezahualcóyotl, aunque pronostico que será difícil que este libro aparezca pronto en español. Si tuviese difusión, el avatar romántico de Nezahualcóyotl quedaría carcomido.
“La noción de autoría individual en la poesía nahua ha ganado popularidad dentro de la cultura erudita y popular, especialmente después de que estudiosos contemporáneos como Garibay y León Portilla aseguran haber establecido la autoría de muchos de los poemas al proveer de un fondo histórico consistente con los poetas identificados. La evidencia, sin embargo, sugiere que la noción de autoría individual en la poesía nahua se originó dentro de los cronistas europeizados, y su perpetuación por estudiosos modernos ha distorsionado severamente la estructura y la interpretación colectivas de la tradición artística nahua, junto con otros muchos aspectos de la civilización indígena”.
Bierhorst ya había hecho este mismo argumento hace años. Los académicos estadounidenses están rebatiendo a los autores mexicanos. Las editoriales públicas que podrían encargarse de traducir estos libros, empero, prefieren no hacerlo para proteger el producto nacional, aunque ya no tenga plena vigencia crítica.
En México mayormente se edita no para estimular la innovación del conocimiento sino para consolidar o defender el viejo. En un país tradicionalista, todo se trata de cuidar el prestigio.
Casas editoriales como el FCE parecerían más bien encargadas de proteger a sus autores que poner al alcance de sus lectores las versiones conflictivas de un mismo tema. Los autores de casa son intocables. Se requieren editores que descanonicen.
Desproteger a Garibay, J. L. Martínez y León Portilla —y en algunos casos mostrarlos caducos— facilitaría que nuevos autores mexicanos desafíen a los norteamericanos. En un país sin traducción activa la innovación de ideas se traduce en fuga de cerebros. Irse a Estados Unidos como única vía de explorar a México.
Las tesis de Lee, por cierto, no son invulnerables. Sus fundamentos mismos son fallidos. Pero sus tesis, en la mayor parte de los casos, desautorizan paradigmas previos. Ahí reside su valor crítico. ¿Su falla? Su Nezahualcóyotl, aunque no es mestizo, es culturalista.
A Nezahualcóyotl se le reinterpreta (fabrica) cada vez que cambia la teoría con que grupos de especialistas diseminan su visión del mundo. El Nezahualcóyotl de León Portilla o José Luis Martínez es una utopía retrospectiva. El Nezahualcóyotl de Lee, menos grandioso, es una historiografía y un derivado de los estudios culturales.
Nezahualcóyotl ya es irrecuperable. Sólo quedan sus reinvenciones.
Notes on Conceptualisms, Robert Fitterman
Al leer uno de los adelantos de su Metropolis XXX: The Decline and Fall of the Roman Empire —un poemario basado en apropiación— le pregunté a Robert Fitterman si tenía algún ensayo donde hablase de su metodología. Entonces, ese texto no existía. Pero este año ha aparecido Notes on Conceptualisms (Ugly Duckling Presse, 2009), que ya se ha vuelto un micro-clásico de la escena poética experimental estadounidense, un pequeño manual (lúdico y didáctico) para entender los lineamientos del conceptualismo.
Se trata de un volumen relativamente pequeño compuesto de un prólogo de Fitterman, un ensayo en fragmentos en co-autoría entre Fitterman y Vanessa Place, un ensayo de Place y, finalmente, un sucinto apéndice que enlista obras conceptuales en sus distintas categorías: apropiación, apropiación con sampleo, sin apropiación, constricción/procedimiento, documentación y flarf.
“La escritura conceptual puede que difiera de sus otros en la medida en que no crea una voz singular o una constante temática a partir de sus pedazos constituyentes”. Según Notes on Conceptualisms, el propósito de la escritura conceptual es el “fracaso”: no entregar una historia, no resultar coherente, no producir verosimilitud, no satisfacer al lector. (O al escritor.) Lo conceptual es la interrupción del placer (realista).
Si algunos de sus planteamientos son discutibles, una virtud de esta obra es su forma: su carácter fragmentario (anti-vertebral), además de que el ensayo final (casi coda) le otorga una interferencia.
Escribe Place: “La actual escritura conceptual concretiza al tiempo y al espacio como imagen fija de un video digital: hay una narrativa, de la cual te es mostrada una porción, la porción puede representar al todo, el todo puede representar a la historia, aunque la historia misma no necesita ser contada. La alusión a la historia, como la ilusión misma, es suficiente. Pero no es suficiente. Por mucho que los escritores deban ocuparse de la materialidad física del lenguaje necesitan mantener, no cortar, su significado”.
Este ensayo dialoga con el resto del libro que, desde cada una de sus porciones, emite pistas y contextos para indagar qué significa concepualismo no en arte sino directamente en la literatura, pues la nueva poesía experimental estadounidense es decididamente conceptualista, una mezcla de concretismo, ready-made, Oulipo y post-language.
Notes on Conceptualisms, guía breve, sería imposible de traducir. No porque su vocabulario no posea equivalentes en español o su gramática impida la mudanza de una lengua a otra, sino porque se trata de uno de esos libros que de tan estimulante más que traducirlo invita a ser reescrito.
The Seven Beauties of Science Fiction, Istvan Csicsery-Ronay Jr.
Nuestra traducción de science fiction como “ciencia ficción” no es accidental. Refleja lo que el hispanoparlante piensa de la ciencia. Ya se ha dicho: science fiction debería traducirse “ficción científica”, que no sirve pues en español la palabra “ficción” no hace pensar en un modo literario —lo que llamamos nosotros la “narrativa”— sino en una cualidad, tal como “narrative” señala en inglés una actividad, no tanto un producto.
No dejan de aparecer libros sobre el sci-fi; sobresale The Seven Beauties of Science Fiction (Wesleyan University Press, 2009) de Istvan Csicsery-Ronay Jr. El concepto del libro es simple (aunque no impecable): enumerar y explicar las siete joyas (bellezas) de la ficción científica (y definitivamente decirlo así en español le roba aura), esto es, sus rasgos constitutivos históricos, que Csicsery-Ronay desglosa.
Según Csicsery-Ronay el sci-fi (y definitivamente decirlo así le otorga asequible otredad) consiste en (1) “neología fictiva”, que se refiere a la neologogénesis, la producción de nuevas palabras para denotar y connotar nuevas condiciones mundanas; (2) “novums fictivos”, que son “invenciones, descubrimientos o relaciones sociales radicalmente nuevas alrededor de las cuales elementos ficcionales otrora familiares son reorganizados de un modo convincente e históricamente plausible”; (3) “historia futura”, es decir, un futuro pasado, un futuro que ya ocurrió; (4) “ciencia imaginaria”, la ficción científica, dice, construye la imagen de una ciencia; (5) el “sublime científico-ficcional” que es una “respuesta a un shock de expansión imaginativa, una compleja recuperación de la autoconciencia tratando de lidiar con fenómenos súbitamente percibidos y demasiado grandiosos como para ser comprendidos”, es decir, en este capítulo C-R aplicó a Kant; (6) el “grotesco científico-ficcional”, donde C-R aplicó a Bajtín, “lo grotesco, en cambio, dirige intensamente la atención hacia las cosas, en las cuales detecta un constante flujo metamórfico” y (7) la “tecnologiada”, la “épica de la lucha alrededor de la transformación del cosmos en un régimente tecnológico” y en la conclusión —que realmente es un esbozo de un octavo capítulo— discute la “singularidad”, la posibilidad de que la tecnología cobre inteligencia y se autodesarrolle.
El lector no podría conocer este libro sin otro que también publicó la Universidad de Wesleyan: Colonialism and the Emergence of Science Fiction de John Rieder (2008), que demuestra el vínculo entre la science-fiction y la formas en que el imperialismo definen al otro.
Las reseñas son una rama de la ciencia-ficción. Una reseña transforma a un libro en información. La reseña concede información acerca de un futuro (una lectura) que el lector no ha vivido pero ya incorporó. Las presentes reseñas no representan adecuadamente a los libros que comentan. Una reseña está hecha de juicios; un libro, de análisis; una reseña está compuesta de generalidades; un libro, de detalles. Las reseñas sustituirán a los libros.
Si el ensayo fue inventado para corroer el tratado, la reseña fue inventada para corroer al ensayo.