
A propósito de
Jaikús maniacos, de próxima aparición en la editorial Moho, Rafa Saavedra entrevistó a su autor, Rubén Bonet.
—Si alguien exclama “El futuro es mío”, ¿qué le dices?
No le diría nada y me haría a un lado para dejarlo pasar. Lo vería como un auténtico pendejo. Temerario y estúpido. Si apenas nos sostenemos en el presente, proyectar de manera tan categórica algún tipo de dominio sobre el futuro es tan pretencioso como absurdo. Sólo considero una excepción: que quien diga esa frase tenga en sus manos una droga civilizada, agradable e irresistible tipo soma y su plan sea someter a la humanidad mediante la adicción global a una sustancia barata y letal que fuera producida en masa. ¡El futuro ya está pasando! Y estamos condenados a estudiarlo en retrospectiva.
—La clase obrera algún día tendrá acceso al paraíso?
—El paraíso estaba en la tierra y precisamente la clase obrera se encargó de destruirlo de manera involuntaria, en alianza necesaria con la INDUSTRIA, cuyos dueños no se han visto muy preocupados por savalguardar los recursos naturales y dar la educación necesaria para que la plebe no se ponga a procrear como conejos. La crisis actual que padecemos es precisamente una consecuencia de eso. Ahora ya somos demasiados. La destrucción se acelera y es irreversible. Siguen queriendo a toda costa mantener la industria automotriz a flote para salvar empleos cuando, en realidad, lo que sucede es que ya no necesitamos más coches. La clase obrera de hecho vive en el infierno postindustrial, Tijuana es una muestra de ello. Hablo de cómo vive la gente que trabaja o trabajaba en las maquilas, porque parece que las maquilas se mudan a lugares todavía más deshumanizados. Y las depauperadas clases medias van a exactamente a ese mismo punto. Te regreso la pregunta: ¿cuándo le ha valido menos, a alguien que venga de esa clase, tener un título universitario para conseguir un trabajo digno?
—Power, corruption and lies or Pills’n’thrills and bellyaches?
—Más bien, the autoremovable chair: mental freedom to search and habite TAZ wherever they were, even inside our minds.
—Sigues pensando que la vida del escritor es un poco estúpida?
—No sólo la vida del escritor. Lo que sucede es que el escritor tiene más tiempo para pensar en ello y si se obstina en escribir, a pesar de su inutilidad, vive la estupidez y el absurdo de la vida a tiempo completo. De hecho a veces ESO se convierte en la materia prima de la escritura.
—Qué diablos es eso de Jaikús maniacos?
—En primer lugar es el título del libro que ahora me publica la editorial Moho, dirigida por Guillermo Fadanelli. La idea surgió en torno a publicar un libro de aforismos, que era lo que estaba trabajando cuando un domingo en Xico, Veracruz, me encontré por sorpresa a Guillermo y a Yolanda —quien por cierto diseñó este libro. El libro se volvió una miscelánea maravillosa a mis ojos, entre otras cosas por la libertad absoluta que me dio Fadanelli desde el primer momento, así que le añadí dos partes más. Una con cuatro manifiestos de la Fundación Adopte a un Escritor (
fundacionadopteaunescritor.blogspot.com), y la otra una recopilación de los relatos publicados en la revista
Moho a lo largo de varios números. En realidad ante la invitación de Guillermo diseñé un libro especialmente pensado para
Moho.
Jaikús maniacos da nombre a la primera parte, la que se compone de aforismos. Pero aforismos, en el mundo literario y del pensamiento tiene una connotación bastante pedorra. Además, algunos jaikús de hecho son bastante salvajes y maniacos. De ahí el nombre: el formato hipershort y la ideología rabiosa del muñecón.
—Rafa Saavedra
E-mail: rafadro@gmail.com
[Publicada en http://crossfadernetwork.wordpress.com]