Un nuevo caso de represión, censura e intolerancia de la Iglesia Católica, esta vez contra la muestra retrospectiva del artista argentino León Ferrari.



I. El deseo y la caja
Deseos
Un artista visual que escribe. Que anda buscando dónde escribir. En vidrios, en cuerpos de maniquíes femeninos, en cajas, y, cuando usa como soporte el papel, recurre al de planos y con técnica heliográfica. Es como si estuviera averiguando todo el tiempo cómo desplazar a la escritura de los lugares previsibles. Persigue un puesto de locución fuera de las convenciones que han sacralizado el uso de las palabras.
Trabaja con dos tipos de escritura: las Sagradas, la Biblia sobre todo, y una gran variedad de escrituras profanas: políticas, poéticas, eróticas. Le apasiona profanar a todas. Años y años cuestionando las imágenes y los textos religiosos, mezclando el discurso cristiano sobre el infierno con los dichos de políticos y papas, de torturadores y de sus víctimas. No hay ortodoxias ni escrituras con mayúscula separadas de las que se escriben con minúscula. Unas y otras se iluminan entre sí al hablar de la ciudad de Dios y la ciudad de los hombres.
Escribe sobre cuerpos desnudos desdibujando el trazo. Esos objetos de textualidad enigmática quedan como la evocación de algo que pudo haber sido un poema o simplemente como grafismos incomprensibles. “Escribir sobre el cuerpo es como acariciar a la mujer”, dice, “y además no entenderla. Acariciar, pero no entender”.
No sólo en la escritura sobre el cuerpo trabaja el deseo. También la escritura o la reescritura sobre textos políticos o imágenes religiosas, que aparece como transgresión en su primer sentido, manifiesta deseos de verbalizar de otras maneras o desocultar las intersecciones entre lo religioso, lo político y lo erótico que las separaciones modernas entre estos campos esconden.
¿Desórdenes?
Si nos quedáramos en la transgresión tenderíamos a interpretar la obra de León Ferrari como un proyecto de impugnar las convenciones sociales y su solemnización religiosa o política. No falta esta intención. Pero esa línea interpretativa me resulta insuficiente al ver la voluntad organizadora y contenedora que muestran sus cajas, jaulas y planos. ®

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*Néstor García Canclini dirige el Programa de Estudios sobre Cultura Urbana en la Universidad Autónoma Metropolitana de México. Entre sus obras destacan Consumidores y ciudadanos, Culturas híbridas y La globalización imaginada. Su más reciente libro es Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad (Gedisa, 2004)..

 




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Ely Guerra: "Me gusta que haya un personaje como Marcos, al pendiente de nuestros indigenas..." Como dice el machista pero sabio consejo: Calladitas se ven más bonitas.