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Roberta Garza y Rogelio Villarreal*

Cuando pensamos en crear una nueva revista de cultura no nos amedrentó el hecho de que aparentemente los tiempos no son muy propicios para emprender un proyecto editorial como el de Replicante. Varias revistas de ese corte ya habían desaparecido, y si bien nacían otras cuyo eje giraría en torno a la vida cotidiana con un ligero barniz cultural, sus objetivos resultaron un tanto vagos —salvo los comerciales— y sus contenidos una ensalada ecléctica y, digamos, posmoderna.

Desde hace varios años circulan otras publicaciones consolidadas en el ámbito de la cultura mexicana, cuyas largas trayectorias hablan de un público culto y fiel —aunque estable y por momentos en franco descenso. Sin embargo, en contadas ocasiones esas revistas acogen a nuevos autores y otras manifestaciones de la cultura, lo que les resta un público joven, preparado y deseoso de ver otros contenidos; por esa razón a éstas las llamamos revistas cerradas y verticales. Otro bloque variopinto está integrado por revistas en diversas partes del país que cubren aspectos de las distintas culturas literarias, juveniles, roqueras, informáticas y digitales, del diseño y la vida cotidiana.

La era de la información se caracteriza por la velocidad de sus procesos de transformación y comunicación. Antes de llegar al público masivo las nuevas formas del arte y la cultura siguen rutas azarosas conocidas solamente por un reducido grupo de iniciados en sus procesos de creación, pero con mayor presencia cada vez en el ciberespacio. A pesar de la aparente profusión de publicaciones —a las que habría que añadir las universitarias y del Estado—, pensábamos que no había una revista mexicana que diera cuenta de esa parte de la cultura donde se gestan los nuevos modos de ser, de pensar y de crear; una revista amplia que sirviera de escaparate, punto de encuentro y enlace a artistas, escritores y periodistas empeñados en abrirle nuevas ventanas a modos novedosos de ver y concebir el mundo. Queríamos hacer una revista como Replicante y no otra publicación más concebida para complacer o simplemente entretener al lector.

Así, después de la decantación que el mercado u otros motivos habían provocado entre varias publicaciones nacionales, nos dimos a la tarea de crear una revista agresiva y diseñada con un espíritu que correspondiera a estos tiempos turbulentos y vertiginosos. Si no lográbamos producir una revista fluida y atenta a las diversas formas de expresión del medio cultural y social, el esfuerzo no valdría la pena. Desde el primer número de Replicante tratamos de que en sus páginas pudieran leerse lo mismo textos de académicos reconocidos como de jóvenes principiantes pero con talento y buenas ideas; ensayos filosóficos y crónicas periodísticas; crítica literaria y cinematográfica; crónicas y reflexiones en torno a las nuevas tecnologías, así como a las nuevas formas que viste el arte de nuestros días: el cómic, el video, la televisión, la música, el diseño y todo lo que tiene que ver con internet y el uso de otras tecnologías en estos campos.

Nuestro objetivo ha sido publicar una revista que trate siempre de tocar las fronteras en continua expansión de estas expresiones del pensamiento. Desenfadada, crítica, irónica —y hasta burlona—, pero con la claridad necesaria para entender el tiempo mexicano y del mundo. En suma, una publicación que conjuntara en sus páginas lo mejor de la academia y de la cultura popular, del periodismo y de la literatura, del arte y del diseño, de la reflexión y del humor.

Una revista para un público transgeneracional, bien informado, para los que no han perdido el gusto por la página impresa ni se han dejado seducir por la histeria y la prisa del consumismo —sin hacer menos a quienes también saben leer imágenes. Un público integrado en buena medida por profesionales libres e independientes, creadores, comunicadores y analistas de muy variadas disciplinas y tendencias que, mediante la revista, pudieran emprender un recorrido selectivo, crítico y humorístico de aquello que está destacando con más fuerza en el centro del panorama creativo. Un público lo suficientemente amplio como para sostener un proyecto editorial como el que proponemos. Esa idea y ese esfuerzo se concretaron finalmente en Replicante, que va ya en su quinceava edición trimestral. Si estamos cerca de nuestros objetivos, ya nos lo dirán nuestros crecientes lectores.


Roberta Garza es periodista y directora de Replicante.

Rogelio Villarreal es editor de Replicante y autor de El dilema de Bukowski (Ediciones Sin Nombre, 2004)y de El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia (colección La Centena de CONACULTA y Ediciones Sin Nombre, 2006).
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