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El Sendero del Peje y la involución del periodismo

Por Jesús A. Castañeda*


Fieramente obradorista, El Sendero del Peje, convertido ya en publicación impresa, no tiene empacho en insultar y agredir a quienes no están con su presidente legítimo. Sin embargo, cuenta con el apoyo de ciertos periodistas, intelectuales y funcionarios públicos.

Mierda, la palabra quizá más sublime que ha dicho un francés.

Víctor Hugo, Los miserables.

La involución ha dado origen al periódico El Sendero del Peje (SDP), cuya edición impresa es de lunes a viernes. El director de la publicación es Federico Arreola, otrora articulista del periódico El Norte de Monterrey, quien desde las páginas de éste pedía la reelección de Carlos Salinas de Gortari por “ser el mejor presidente que México ha tenido”. Arreola pasó años después a Milenio, y aquí concluyeron sus colaboraciones gracias a la “miseria del periodismo”, es decir, a una columna gota en la frecuencia del golpeteo lópezobradorista (2006).

“Es verdaderamente OFENSIVO que Ruth Zavaleta se preste para estar al servicio de la legitimación del pelele [...] ¿qué VERGAS le importa a Ruth si FECAL se hunde en la mierda de su propia ineptitud contra el narco?” (SDP, no. 16)” El autor de esta máxima-pregunta es el director editorial del SDP, Víctor H. (Hernández), creador del blog del mismo nombre a finales de 2004. Víctor H. es un periodista autodidacta radicado en la Ciudad de México, pero mexicalense de nacimiento. Estudió diseño gráfico en San Diego, California.

El blog de marras, que sirvió como escuela política del lumpen lópezobradorista, se caracterizó por hacer una recopilación de notas, artículos y links a videos y programas radiofónicos. Él señalaba el camino: ésta es la verdad. Además, fue el hermano incómodo de La Jornada, Proceso y El Chamuco, medios vendidos al por mayor en las concentraciones y marchas históricas de López Obrador. En una de éstas, el 25 de marzo de 2008, salió a la luz el número cero de la versión impresa del SDP. Mandoki se llevó la portada, y en ella arremetía contra los “traidores” chuchos. Ya antes el blog había llamado a no votar por el PRD; sin embargo, después el periódico llamó a “limpiar la elección” (a favor de Alejandro Encinas, claro está).

El SDP, a primera vista, es muy similar al periódico metro del grupo Reforma; la diferencia fundamental está en que el SDP es más amarillo, en fondo y forma, pero es antiperredista (como el lópezobradorismo). Lo no característico del SDP son las secciones Nacional, Estados, En escena, DF y Deportes, ya que en ellas la inmensa mayoría de las notas corren a cargo de Notimex (NTX), la hasta hace poco agencia de noticias del gobierno “espurio”, pero hoy del Estado mexicano (¿espurio o legítimo?, ¿híbrido?). Otro reflejo es la sección “Preguntas indiscretas”, los Trascendidos... que preguntan. Hay una relación fraterna, de respeto y admiración, hacia La Jornada y en especial con Julio (Hernández) y Jaime (Avilés), los hermanos mayores (o los padrinos) de los senderistas.

La publicidad es escasa, quizá porque el SDP sí se vende (como señala la pluma de Arreola, SDP, no. 5). Tan es así que se permiten el incesto publicitario: El Chamuco, la otra publicación que dirige Arreola, se anuncia en el SDP (y éste en aquél). Entre los anunciantes se encuentran el gobierno legítimo, el de Ecatepec, el de Texcoco. La patrocinadora más espléndida ha sido Mariagna Pratts de Ebrard anunciando en varios números, y en plana completa, su programa radiofónico con cargo al DIF-DF.

De caricaturistas, sobresale C. Bolio, quien también colabora en El Chamuco; Patricio, con buenas historietas pero no muy afortunado “Suplemento (casi) dominical” y otras colaboraciones, y Rius con cartones ateos poco novedosos. Otro chamuco, pero de la pluma, Víctor Ronquillo, sin pena ni gloria. Lo mismo podría decirse de Masiosare en Economía, quizá la única sección salvable a través de los cartones eróticos de Kemchs.

La calidad de los otros humoristas habla a través del título de sus colaboraciones y de sus propios nombre: Ladillas, Renegado Legítimo, (A) Morfo, Pomponio, El Nazi-onal... Dos colaboradores ocasionales del SDP fueron Claudia Sheinbaum, secretaria de Estado legítima, y Alejandro Rojas Díaz-Durán, secretario de Turismo del GDF. El único intelectual —de renombre— que ha aparecido en las páginas del SDP, aparte de los anteriores, es Carlos Monsiváis, aunque sólo en dos fotografías: en una recibiendo una medalla de manos de Josefina Vázquez Mota, escritora y secretaria de Estado, y en la otra... otra medalla de manos de Marcelo Ebrard (esta última fotografía en el Toliro Nius de Víctor H., SDP, no. 4).

El SDP tiene dos columnas que lo sostienen, las cuales son la esencia de la psicodelia periodística del lópezobradorismo: Capirucho, de Víctor H., y Federico Arreola, del mismo Arreola. El resto es, verdaderamente, paja, relleno cual nota de Notimex. Ahora bien, entre Capirucho y Federico Arreola hay un puente, Polimnia Romana, cuyo nombre nos dice todo (y ella de todo escribe).

En el número 2 del SDP, por ejemplo, el genio alburero de Víctor H. tituló su columna así: “De cómo a Calderón no le cupo y la quiso repartir”. El contrapunto lo dio Arreola, a quien sí le cupo una cita extensa de Julio Hernández López, de La Jornada:

“La nueva publicación necesita conseguir el número suficiente de lectores y anunciantes [...] requiere mejorar sus contenidos y edición (en particular en el terreno gramatical) y mostrará si las características propias del blogueo y la comunicación por internet pueden ser trasladadas con éxito al plano impreso...” Julio tiene razón, en los tres primeros números del SDP ha habido demasiados errores de todo tipo, particularmente gramaticales. Intentaremos mejorar.

No es seguro que el SDP en general y Arreola en particular hayan mejorado. Lo que sí se puede afirmar, con base en la evolución de los anteriores, es que el genio alburero e irreverente de Víctor H. ya permeó a Arreola (SDP, no. 24), pero a través de interpósita persona:

Parafraseando a una lectora: Si ahora el IFE nos va a multar cada vez que le digamos a AMLO “presidente legítimo”, sería bueno indagar si les podremos seguir diciendo “hijos de su puta madre”, sin que nos multen, a los líderes panistas, a consejeros del IFE y a los priistas y perredistas que hicieron posible la llegada de Leonardo Valdés al Instituto Federal Electoral.

El SDP tiene suscripción anual con un costo de entre 10 y 500 pesos. Los editores se dirigen a sus lectores:

Si usted, lector, considera que la suscripción vale menos de 500 pesos, pague solamente eso: Cualquier cantidad entre 10 y 500 pesos. ¿Le parece que la suscripción vale 300 pesos? Pague 300 pesos [...] ¿No le parece que valga la pena pagar por la suscripción virtual? Entonces no pague nada.

El valor en cuestión no necesariamente está dentro del intervalo mencionado, sino fuera de él; algunos no hemos pagado nada. Si el valor del SDP está en la izquierda, es menor de 10 pesos y puede ser negativo; si es superior a 500 pesos... obviamente el valor del SDP está a la derecha. ®



*Jesús A. Castañeda (Tijuana, 1977) es físico por la UNAM.
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