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La globalización es una
farsa. Un mito: nunca el hombre ha estado más
solo, más aislado de su entorno como hoy. Si
bien antes era casi imposible saber qué pasaba
en las cercanías del país vecino, el
contacto piel a piel era obligatorio: las actividades
cotidianas necesarias para sobrevivir eran predominantemente
gregarias. El lechero era una persona, así
como el panadero y el sastre. No se podía vivir
sin transacciones comerciales que no por eso dejaban
de ser humanas. Hoy podemos adquirir cualquier adminículo
comestible, farmacéutico o de entretenimiento
rodeados de una higiene perfecta, sin el menor intercambio
de tactos o de sonrisas: ¿alguien recuerda
la mirada de la cajera en el último supermercado?
La diversión, fuera de la masturbación
o la lectura, residía antes en el contacto
con otros seres: el amigo, el amante, el maestro,
el compañero. Ahora el mundo entero parece
estar al alcance de un botón. La realidad nos
viene hoy sólo en dos dimensiones, propias
de las pantallas o las fotografías, y en una
única dirección: la que indican los
rayos catódicos. Sin olor ni sabor.
El relativismo y la tecnología, pese a toda
su persuasión, no han logrado destruir las
atalayas, pero las han hecho más ascéticas
e individuales. La Verdad ha dejado de ser propiedad
del grupo para convertirse en exclusiva del usuario
y las cosmovisiones ya no se enseñan en los
púlpitos, nos son proporcionadas por nuestras
propias y escuetas idiosincrasias, más o menos
luminosas. Siempre desde el discurso universalmente
aceptado de que el mundo es cada vez más uno,
cada vez más pequeño, y cada vez más
parecido a una sitcom. Sin olor ni sabor.
Sin embargo, la curiosidad está allí
afuera. Los universos inexplorados no han desaparecido,
sólo han cambiado de dimensión. Los
aborígenes de Papúa-Nueva Guinea hoy
exportan pulseritas destinadas a los centros comerciales
de Texas con chaquiras hechas en Hong Kong y los tlingit
de Alaska, delicados talladores de marfil, hacen bajorrelieves
del zodiaco en resinas plásticas. Livingstone
y Hillary hoy serían meros burócratas
con camionetas
aspiracionales de doble tracción en el garage
o, con algo de suerte, yuppies aficionados al ecoturismo
y a los deportes extremos. Pero las buenas conciencias
urbanas y posmodernas, homogeneizadas por los valores
de Friends, El Chavo del Ocho y las telenovelas de
Carla Estrada y unidas hipostáticamente de
las nalgas al sillón de la sala o de la oficina
desconocen ahora tanto como antes se desconocía
a la selva ignota el ambiente de los narcobares
de Tijuana,
el inframundo de los gays suicidas de California,
el rigor mortis de los junkets publicitarios
de los estrenos cinematográficos, el fantástico
mundo de la santería urbana en Montevideo y
el pensamiento, las reflexiones y la creación
de intelectuales y artistas críticos de aquí
y de otras latitudes sobre la inefable condición
humana contemporánea.
Esta añoranza de señorita exploradora
victoriana nacida en el siglo equivocado es la que
me llevó a comenzar este proyecto con
la complicidad de Rogelio Villarreal, el cual,
en esencia, sólo pretende llevar a la sala
de la casa familiar una mirada repleta de mundos tabuados,
exóticos, estimulantes y, a veces, plenamente
pavimentados. Sin que nadie tenga que salir del clóset.
Roberta Garza. |
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Pareciera
que los tiempos que corren no son muy propicios
para pensar en la fundación de una nueva
revista cultural, pero la verdad es que ahora son
pocos los espacios en los que pueden leerse textos
que aborden seriamente las vicicitudes del humano
contemporáneo: el conflicto eterno entre
barbarie y civilización; la corrupción
y la degradación de la política; el
arte en su dualidad a veces incompatible entre expresión
estética y a la vez negocio; la reflexión
pausada de la religión como parte de un complejo
entramado económico y social; la percepción
de la música como expresión de la
época y de los pueblos, el sexo: la visión
de lo erótico desde el análisis de
us orígenes tabuados...
Replicante es una revista agresiva diseñada
con un espíritu que corresponde a los vertiginosos
tiempos en que vivimos. En sus páginas podrá
leerse lo mejor de la academia y de la cultura popular,
del periodismo y de la literatura, del arte y del
diseño, de la reflexión y del humor.
¡ Bienvenidos!.
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de RGRV S.A. de C.V.
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