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Hubert Aquin fue un escritor paradojal que mezclaba
la desesperanza con la actividad política.
Nacido en Montreal en 1929, estudió filosofía
en Canadá y en París, donde se doctoró
a los 25 años. Luego trabajó en la
radio y el cine.
A principios de los años sesenta su politización
es patente; la crítica de la colonización
de Quebec está en el centro de su atención.
Como muchos otros jóvenes nacionalistas de
la época, Aquin también fue seducido
por el terrorismo. En junio de 1964 publicó
en Le Devoir un llamado a las armas
revolucionario, anunciando su decisión de
entrar en clandestinidad como agente de la Organización
especial. Esta acción clandestina desembocó
en su arresto mientras conducía un automóvil
robado. No se le consideró un criminal ordinario
y se le impuso un tratamiento psiquiátrico
mientras esperaba el juicio que concluiría
con su absolución en 1965. Entre julio y
septiembre de 1964 Aquin estuvo interno en el instituto
psiquiátrico Albert Prévost, en Montreal,
donde escribió Prochain épisode, su
primera novela de la cual presentamos aquí,
por primera vez en español, los primeros
tres capítulos y por la cual se le
recordará más frecuentemente.
Los años que siguieron vieron a un Aquin
cada vez más incapaz de adaptarse a las estructuras
político-sociales. En mayo de 1966 se exilió
en Suiza con su compañera Andrée Yanacopoulo.
El proyecto de exilio estuvo motivado por la decisión
de separarse legalmente de su mujer y por la necesidad
de retomar su escritura sin las trabas de los efectos
que el juicio había tenido en él.
Sin embargo, a los pocos meses fue expulsado del
país, aparentemente a causa de las presiones
que ejerció la Gendarmería Real de
Canadá al gobierno suizo. A su regreso a
Montreal, sus actividades con el rin prosiguieron
hasta 1968, año en el que rompió lazos
con éste debido a la unión del movimiento
con el Mouvement souveraineté-association
de René Lévesque, unión que
parió al Partido Quebequés y que sería
vista por Aquin como una forma de suicidio
colectivo: la muerte a largo plazo de la idea de
independencia en Quebec. Entonces obtuvo un
puesto de enseñanza en el Collège
Sainte Marie y se convirtió en profesor de
tiempo completo. En 1976, después de ser
director literario de Editions La Presse, renunció
estrepitosamente acusando a su director de ser un
agente colonizador de Quebec.
Hubert Aquin era, por decirlo así, de temperamento
suicida. A lo largo de su vida hubo varios intentos
de suicido, entre los más evidentes está
un accidente automovilístico del que salió
con una fractura de cadera. El automóvil
era para él un instrumento perfecto para
provocar a la muerte. Así, quien no buscó
en la vida otra cosa sino morir, se quitó
la vida el 15 de marzo de 1977, dejando una nota
en la que afirmaba haber vivido intensamente
y que ahora todo está terminado.
Prochain épisode es una novela dentro de
una novela. Al leerla se tiene la impresión
de estar ante una de esas muñecas rusas que
contienen en su interior una más pequeña
que, a su vez, contiene otra más pequeña,
y así sucesivamente. El narrador, joven revolucionario
encarcelado en un instituto psiquiátrico
que decide escribir una novela de espionaje, es
sobre todas las cosas el doble y la imagen en el
espejo de Aquin escribiendo.
En la lógica del pensamiento aquiniano, la
situación del narrador de la novela serviría
como una especie de analogía para la condición
del nacionalista quebequés dentro de la sociedad
canadiense; sus políticas serían meros
síntomas de una adolescencia perturbada,
de un periodo difícil que, con un poco de
ayuda, se podrían negociar con éxito.
De ahí que necesite terapia y alguna actividad
compensatoria para canalizar su energía destructiva.
No obstante, su pereza, o acaso su cansancio
cultural, lo lleva a renunciar a cualquier
pretensión de originalidad, cualquier deseo
de innovación. Decide escribir una novela
de espionaje de acuerdo con los cánones establecidos.
Su novela, como la historia del pueblo quebequés,
está escrita por adelantado; las reglas del
género no permiten improvisación y
el narrador-autor descubre rápidamente que
está preso dentro de los confines de una
estructura que nunca inventó. ®
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Sandra Strikovsky (Ciudad de México, 1975)
es escritora y traductora. Actualmente vive en Francia.
E-mail: la_strika@yahoo.com.
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